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ARTROPOFAGIA

Manifiesto contra la corrupción en el arte

El arte no se devora: se comparte. Pero en nuestras tierras, la corrupción ha convertido la creación en un acto de artropofagia: el artista que se alimenta de otro, que lo devora en secreto para sostener su prestigio, que convierte la violencia en materia prima y la impunidad en pedestal.

Drako
Drako

No hablamos de errores, sino de crímenes simbólicos y reales. Bajo la máscara de la sensibilidad y del discurso “woke” —la retórica de la inclusión, del feminismo, de la justicia social— se esconden prácticas que contradicen toda ética.


Los puntos de quiebre entre discurso y acto:


  1. El discurso de lo comunitario vs. el acto del despojo. Se predica la colectividad, pero se ejerce el robo del cuerpo y de la voz de otros. Se invoca la defensa de los pueblos, mientras se pisotea a individuos concretos, silenciados y humillados. Individuos que representamos la libertad, derechos y HONRA de todos.

  2. El discurso feminista vs. la explotación de la violencia sexual. Se cantan himnos de mujeres libres, mientras se instrumentalizan imágenes de violencia contra una mujer drogada, vulnerada y despojada de su consentimiento. Son testigo de violaciones y hasta conversan cómo callan, incapaces de asumir su responsabilidad, incapaces de marcar tres números y hacer una denuncia, pero se creen dignos y decentes. La incoherencia es brutal: ¿qué feminismo puede sostenerse sobre la reproducción de violaciones? Cuando las mismas mujeres caen en el rictus, inventando palabras sin conocer primero la SOLIDARIDAD y sumando su "granito de arena" para sustentar una cultura de la violación.

  3. El discurso de sanar la memoria vs. la práctica de destruirla. Se erigen obras que hablan de curación, de memoria histórica, de resistencia cultural; pero al mismo tiempo se practica la violencia narcisista, el hostigamiento prolongado, la psicopatía que desarma el carácter y quiebra la subjetividad de sus víctimas.

  4. El discurso de la ética en el arte vs. el uso del arte como encubrimiento. El arte se transforma en pantalla: se utiliza la retórica estética para ocultar delitos, para dar prestigio a quienes han devorado la vida de otros. La obra se vuelve máscara, el aplauso se convierte en cómplice.

  5. El discurso del cambio social vs. la perpetuación de la impunidad. Se proclama la transformación social, pero se aprovecha de un sistema judicial corrupto que impide a la víctima denunciar, prolongando por décadas la impunidad. Se proclama el cambio, pero se reproduce el abuso.


Mi denuncia

La artropofagia artística es la forma más perversa de corrupción: devorar la carne simbólica de otros para producir obra, construir prestigio y cosechar legitimidad en un sistema que aplaude el discurso pero cierra los ojos ante la práctica.

Con este manifiesto, me rebelo contra esta maquinaria. Digo que el arte no puede sostenerse sobre la violación, la psicopatía ni el silencio cómplice. Digo que la retórica woke sin ética real es la nueva máscara de la violencia. Digo que el sistema que premia a los predadores disfrazados de artistas no es cultura: es carroña.


Mi exigencia

Que se destape la incoherencia. Que se denuncie el mecanismo. Que se devuelvan las voces y los cuerpos que fueron devorados.

Porque el arte no es un banquete de víctimas: el arte es memoria, justicia y cocreación.


Este manifiesto es nuestra arma contra la artropofagia. Aquí lo dejo escrito: la obra que nace de la violencia y del encubrimiento no es arte, es corrupción.


María N. Morocho G.

C.I.: 0603961194

Artista chimboracence

Ecuador / 2018

 
 
 

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